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De 6 a 9 años: la razón |
De 6 a 9 años: la razón
De 6 a 9 años, el niño y la niña experimentan muchos progresos. Mejora el control de sus movimientos, el sistema inmunológico es más fuerte; intelectualmente puede ponerse en el lugar del otro; es capaz de comprender y asumir las normas: puede controlarse; sentir ternura; compadecer y “salir de si mismo” para considerar a las demás personas.
Pero para alcanzar estos avances, el niño y la niña necesitan la ayuda de sus padres y de los adultos que tiene cerca. Porque todo lo que les rodea, los educa o los deseduca.
Por eso hay que tener presente que es necesario:
- Fomentar su autonomía y darle responsabilidades adecuadas a su capacidad, para favorecer su desarrollo.
- Promover la lectura, pues es fundamental para divertirse y para aprender.
- Expresar cariño, pues la protección y la estima de los padres son fundamentales. Cuando faltan pueden provocar fracasos escolares y trastornos de conducta.
- Animar a los niños a expresarse abiertamente y a hablar de sus inquietudes sin miedo a represalias.
- Favorecer que participen en varias experiencias sociales y físicas, pero sin programarles demasiadas actividades, pues es importante que el niño y la niña tengan tiempo libre para jugar o simplemente para estar tranquilos, sin sentir la presión constante del rendimiento.
- Tomar conciencia de que la forma de actuar de los padres, la manera de señalar las normas, las exigencias que hagan y la respuesta que den cuando se cometen errores, condicionan la formación de la conciencia moral de los niños y de las niñas. |
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Timidez – Miedo |
Timidez – Miedo
Sentir miedo o experimentar cierta timidez en situaciones desconocidas, es algo muy natural. La mayoría de las personas lo hemos vivido. Pero hay niños y niñas que quedan atrapados en esos estados y por ellos, se sienten infelices la mayor parte del tiempo.
Como padres, madres o maestros, nuestro papel es ayudarles a tener mayor seguridad en si mismos para que puedan superar el miedo a la timidez. Algo muy importante es hacerles sentir que comprendemos su situación y que queremos apoyarles. Hacerles sentir que son escuchados y aceptados. Por eso hay que evitar enojarse y regañarlos por ser tímidos o sentir miedo. Eso es sólo empeoraría las cosas.
Recordemos que el miedo es muy real para quien lo sufre. El niño asustado no exagera. Y tampoco lo hace la persona tímida, que se siente acongojada en una reunión. Hay personas más sensibles que otras.
Nos corresponde también observar en que situaciones el niño se muestra tímido o siente miedo. De esta forma podremos encontrar soluciones lo antes posible. Porque tanto el miedo como la timidez, se pueden resolver.
La persona tímida necesita nuestro apoyo para ir aprendiendo poco a poco, a expresar su opinión y sus sentimientos.
Quien tiene miedo necesita nuestra explicación para conocer lo que sucede y descubrir que no representa ninguna amenaza.
Para ayudar a superar estas situaciones, hay que ser pacientes. Saber esperar a que cada personas esté lista para enfrentar nuevos retos; pues para resolverlas definitivamente, cada quien tiene que elaborar su propia solución |
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La escuela |
La escuela
La escuela es muy importante para el desarrollo de los niños, porque amplía el mundo que han conocido en su casa y su colonia donde tienen confianza y seguridad. En la escuela descubren cómo relacionarse con otras personas. También desarrollan habilidades, practican distintas formas para resolver problemas; aprenden conocimientos y a sujetarse a la disciplina escolar. Todo lo que viven en la escuela, va a influir en su manera de ser y de comportarse: el ambiente de clase, la manera como se lleva con sus compañeros, el trato con los profesores, el modelo educativo…
Por eso, es muy conveniente que la familia y el colegio trabajen conjuntamente. Esto supone que los padres estén al pendiente del estilo de educación que ofrece la escuela. Así podrán colaborar en lo que esté a su alcance y compensar o corregir las deficiencias que encuentren.
Cuando existe coordinación entre la familia y la escuela, se favorece el desarrollo de los hijos e hijas en las mejores condiciones.
La educación es fundamental pues propicia que la persona sea más consciente y libre, de forma que pueda superar la dependencia, desarrollar la creatividad y participar críticamente en su sociedad.
Todos queremos educar bien a nuestros hijos y por eso buscamos la mejor escuela posible. Pero hay que recordar que la escuela sólo colabora con los padres en la educación de sus hijos. Su papel es apoyar lo que se vive en casa y enriquecer el horizonte de los estudiantes. Los primeros responsables de la eduación son el padre y la madre |
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El juego y la TV en la infancia |
El juego y la TV en la infancia
Para muchas personas adultas, el trabajo y el juego son dos áreas muy distintas, incluso opuestas. Pero para los niños no es igual: su trabajo consiste en jugar.
El juego es indispensable para lograr el desarrollo armónico de los niños y niñas, pues aumenta la creatividad y la sensibilidad. El auténtico juego tiene que ser divertido, distraer; pero también puede ayudar a aprender nuevos datos, a mejorar estrategias, a ampliar habilidades y a conocerse mejor. En el juego se manifiestan muchos rasgos de la personalidad y por eso, jugar con nuestros hijos, nos ayudará a conocerlos mejor y a comunicarnos más fácilmente con ellos. Jugar no es “perder el tiempo”. Es una oportunidad para fortalecer la relación y profundizar nuestros afectos. Como padres y madres, es posible favorecer el juego con la actitud que se tenga; la forma de actuar: con el respeto al tiempo de juego de nuestros hijos y con la selección de los juguetes que se proporcionan al niño y a la niña.
Los educadores deben tener presente no sólo la importancia formativa del juego, sino también su papel terapéutico: por medio del juego, el niño puede resolver problemas afectivos y sociales que dificultarían su desarrollo. Por ejemplo, los celos, la agresividad o la hiperactividad.
Junto al juego, encontramos también la televisión y la computadora. Porque son recursos muy utilizados para pasar el tiempo libre. Tiene una gran influencia en la formación social y en la idea que cada persona va construyendo sobre la realidad y el mundo. Por eso es muy necesario poner atención: porque pueden ser un aliado educativo o un fatal enemigo, según la actitud educativa que se adopte y el uso que se haga de estos potentes medios de comunicación social |
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| Apertura al mundo |
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De 9 a 12 años: Los demás |
De 9 a 12 años: Los demás
A la etapa que va desde los 9 a los 12 años la llamamos “los demás” porque es el momento en que se inicia el despegue afectivo de la familia.
Este proceso de ir siendo cada vez más autónomo, termina en la juventud cuando el hijo se gana por si mismo la vida, tiene pareja y amigos y ya no depende exclusivamente de sus padres.
En esta etapa del desarrollo, como padres y madres, nos corresponde:
- Favorecer en el hijo y en la hija la sociabilidad, la autonomía y la autoestima y el afán de superación; pues así se los prepara para que puedan afrontar con éxito la adolescencia, que es una etapa complicada y difícil.
- Apoyar para que se consigan un buen rendimiento escolar y alcancen también realizaciones en otras áreas como el deporte o el arte, pues experimentar logros es necesario para el buen equilibrio y desarrollo. Tanto actual como futuro.
- Facilitar al hijo y a la hija, el tiempo y las oportunidades necesarias para que se encuentren con sus amigos y realicen actividades y deportes que formen su sociabilidad, su sensibilidad, su desarrollo físico y su conciencia moral. |
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Educación sexual |
Educación sexual
La sexualidad humana es un aspecto que no se limita a la reproducción. Es una dimensión que envuelve a toda persona: afecto, emociones, autoestima, conciencia del yo, valores morales, normas sociales y culturales, autocontrol, fantasía, fisiología.
La sexualidad entonces es una faceta que, como todo lo humano, necesita ser educada. Puede formarse bien y ser motivo de alegría, salud y equilibrio o, por el contrario, deformarse y ser causa de infelicidad y de trastornos personales o sociales.
Para que la educación sexual sea positiva, el padre y la madre tienen que tomar en cuenta que:
- La educación sexual se da siempre: mejor o peor, aunque no se mencione el tema en casa.
- Lo que realmente educa sexualmente al hijo, es la actitud que sus padres tienen ante el sexo.
- Que el niño no pregunte. No significa que no quiera saber. Tal vez no se anima a preguntar pues no sabe qué actitud tomarán sus padres hacia el tema.
- Un enfoque equilibrado de la sexualidad, no niega, no censura, tampoco exagera o frivoliza la sexualidad, sino que la acepta como una dimensión humana y valiosa.
Es fundamental que los padres y las madres de familia se den tiempo para reflexionar juntos sobre el tema y decidir la orientación que quieren dar a sus hijos e hijas en este aspecto. |
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El fracaso escolar |
El fracaso escolar
La preparación y los estudios de los hijos e hijas, son una de las principales preocupaciones de los padres. Y a veces, los resultados que se tienen en la escuela, pueden ser fuente de problemas con hijos y entre papá y mamá. Especialmente cuando hay dificultades para alcanzar el nivel que exige cada ciclo escolar.
El fracaso escolar no es sólo tener calificaciones bajas o reprobar, sino también tener un rendimiento por debajo de las capacidades del estudiante.
Cuando nos encontramos en esta situación, es importante observar qué es lo que ocurre para definir lo que se puede hacer. Hay que considerar que influye el mismo estudiante, la escuela, la familia y la sociedad. Por lo que no puede admitirse que el problema se simplifique discutiendo que ocurre porque el niño es “vago”, “malo” o “tonto”.
Lo importante es buscar soluciones. Y para ello es necesario observar y detectar qué tipo de inteligencia y estilo de aprendizaje tiene los hijos. Con la ayuda oportuna de los especialistas y maestros, se le pueden dar tareas que promuevan lo más posible sus capacidades y mejore sus estilos de aprendizaje más débiles.
El trabajo escolar permite conocer las diferencias individuales de capacidad y rendimiento. La escuela debe preparar para la vida. Su función es solucionar problemas y evitar desigualdades. Y como padres, conviene que tengamos presente que el apoyo entre la escuela y la familia es muy importante para que el alumno pueda mejorar su rendimiento.
Lo mejor sería que la escuela esté preparada para ser fuente de experiencias, relaciones y formación de la autoestima que todos los niños merecen. |
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Premios y castigos |
Premios y castigos
Los premios y castigos son instrumentos eficaces cuando el proceso educativo se desvía, se detiene o se retrasa. En esas situaciones críticas en las que no se avanza con los recursos educativos habituales: el ejemplo, la persuasión y al reflexión no surten efecto y es necesario restablecer un cierto equilibrio. Para ellos se pueden utilizar premios y castigos.
Se pueden comprarar con los antibióticos: recursos muy útiles cuando se les emplea en las situaciones indicadas, y de los que se puede abusar.
Por eso, es necesario aprender a elegir los premios y los castigos y el modo de aplicarlos. Pueden formar o deformar a la persona, aumentar la autoestima y la felicidad, o hacer crecer la propia desvalorización y la angustia.
Hay que considerar también que sólo son un recurso que afecta la conducta externa y, por eso, pueden no influir en el interior de la persona. El reto de formar personas libres y responsables, va más allá de premiar y castigar; exige que se aprenda a refeccionar para elegir de acuerdo a las consecuencias de las propias decisiones.
Hay muchas formas de premiar: recomiendo, prestar atención, regalos, dinero… pero sólo es eficaz cuando se obtiene en el momento oportuno. Y únicamente tiene el sentido de premio cuando se alcanza después de un esfuerzo y no por capricho, consuelo o azar. Por otra parte, a menudo los castigos causan pena a los padres, angustia a los hijos y no corrigen la conducta inadecuada.
Por esto hay que aprender acerca de las condiciones y efectos que tienen los premios y castigos. También hay que observar la propia relación con el niño para identificar la forma como se está premiando o castigando y poder comprobar que la orientación que se está dando al niño es la que se desea. |
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